El SIP secunda la huelga general del 11 de noviembre


El gravísimo problema de la vivienda está directamente relacionado con el empobrecimiento de la clase trabajadora que venimos denunciando

La semana que empieza hoy será en la que se registre oficialmente la convocatoria de huelga general para el próximo 11 de noviembre, que será probablemente anunciada en rueda de prensa mañana martes.

Es importante que quede claro que, aunque la convocatoria formal va a correr a cargo de UGT y CCOO, el impulso de la misma proviene de las organizaciones convocantes de las acampadas de Sol, donde se viene reivindicando desde hace ya más de quince días una nueva política de vivienda que permita a los trabajadores acceder con tranquilidad al alquiler y a la compra de una vivienda digna, tal como mandata el artículo 47 de la Constitución Española. 

La diferencia es fundamental, porque el SIP ha sido, es, y será muy crítico con los dos sindicatos mayoritarios (mientras no cambien sus posiciones), porque han abandonado hace tiempo sus principios fundacionales, se benefician de unos altísimos ingresos de dinero público que les impide ser independientes, engañan a los trabajadores con academias inútiles que complementan su millonaria financiación, y, a pesar de su enorme cantidad de recursos, no pueden exponer una hoja de servicios mínimamente presentable durante las últimas décadas. 

Sin embargo, se han visto obligados por la presión popular a raíz del insoportable problema de la financiación de la vivienda, que ahoga a varias generaciones de españoles y, concretamente, condena a las dos últimas generaciones de jóvenes a una precariedad inasumible. No les ha quedado más remedio que asumir la convocatoria de una huelga que en realidad no convocan ellos. 

Lo relevante es que los salarios y los precios de la vivienda van en direcciones opuestas. Como el SIP ya ha reivindicado recientemente, las subidas salariales de los empleados públicos son ridículas y no sirven para mantener el poder adquisitivo (con un retraso de décadas respecto a los precios), la juventud se encuentra en un callejón sin salida con los datos en la mano y los sueldos más bajos en la Administración son de miseria. 

Los motivos para una huelga general vienen siendo sobrados hace tiempo. Hay que celebrar que se convoque, aunque sea a rastras por parte de dos de los sindicatos mayoritarios. Del tercero, CSIF, que no la secunda, queda todo dicho con su actitud: lo realmente incomprensible es que los empleados públicos sigan respaldando un sindicato antisindical que solo pretende desmovilizar a los trabajadores. 

Nos vemos en las calles el próximo 11 de noviembre. 


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