Ya hace casi ocho meses desde el asesinato de Belén Cortés Flor, educadora social, en un piso para menores tutelados de la calle Godofredo Ortega y Muñoz, en Badajoz, bajo responsabilidad de la Junta de Extremadura. Desde el mismo momento de su asesinato, numerosas organizaciones profesionales y sindicales nos pusimos a trabajar para buscar una rara unanimidad, con el objetivo de denunciar las condiciones laborales para estos trabajadores de la Junta, especialmente orientados a conseguir las mejoras necesarias. Así nació el grupo de acción social y sindical al que pertenece el SIP.
