Elena Manzano acusa de politizar subidas salariales pero ella negocia homologación salarial en periodo electoral sindical


Ha querido el destino que el periodo sindical en la Junta de Extremadura se solape con la precampaña de las elecciones generales en el ámbito nacional. Eso entremezcla todo tipo de intereses de los sindicatos mayoritarios y nacionales y de los partidos políticos, con la consiguiente relación que todos conocemos entre esos partidos y esos sindicatos. 

Las declaraciones de ayer de la consejera de Función Pública, Elena Manzano, evidencian la hipocresía que se maneja en los aledaños de citas electorales. La consejera acusó al Gobierno de España de hacer electoralismo con las promesas de subidas salariales, tanto para los empleados públicos como para el SMI. En realidad, lo de los empleados públicos es la mera ratificación del acuerdo alcanzado ya hace meses con los sindicatos mayoritarios. En cuanto al SMI, no es descartable que exista electoralismo en el momento elegido por parte del Gobierno, pero tratándose de un salario de miseria (1.221€ brutos), creemos que cualquier momento es bueno para anunciar un incremento. 

Lo paradójico es que Elena Manzano, precisamente la consejera de Función Pública, la que decide sobre nuestros salarios y negocia con los sindicatos, sea la que diga eso. Porque es la misma consejera que, después de varios años en que el Sindicato Independiente Progresista (SIP) y colectivos independientes de trabajadores, hemos estado exigiendo la equiparación salarial, se ponga a negociarla justamente en periodo electoral sindical con CSIF, la organización de cabecera del partido al que pertenece Elena Manzano. 

Son esas cosas de la política, que son también esas cosas de los sindicatos que viven del negocio del sindicalismo, y que nunca son las cosas que nos favorecen en los trabajadores, excepto, eso sí, cuando hay campaña electoral. Da igual si la campaña es política o sindical. Ojalá hubiera elecciones todos los meses. 


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