El SIP acumula dieciséis solicitudes y propuestas a la Junta sin atender


A estas alturas, nadie pone en duda que el SIP es un sindicato diferente. Un sindicato que no se presenta a las subvenciones públicas y se financia exclusivamente con las cuotas de sus afiliados. Que no tiene liberados sindicales el cien por cien. Que ha presentado a la Junta de Extremadura, durante los últimos diez meses, cerca de una treintena de solicitudes, exigencias, propuestas y denuncias. 

Pero, sobre todo, el SIP es un sindicato cuyo principal objetivo es cambiar un sistema sindical corrupto en el que la democracia es una mera simulación. Un sistema en el que los órganos de representación de los trabajadores no se reúnen, bloqueados por el sindicato mayoritario. Un sistema condenado por el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura por vulneración de derechos fundamentales. Un sistema en el que responsables de la Junta de Extremadura se permiten el lujo de limitar el acceso de los delegados sindicales a los centros. Y un largo etcétera. 

Sin cambio sindical, dará igual quién esté en las Mesas de Negociación, serán irrelevantes las elecciones sindicales y quedarán en nada las demandas de los trabajadores, sometidas a un juego de trileros entre el poder de turno y los sindicatos mayoritarios que tienen asegurados sus privilegios aunque nadie los vote. 

Los sindicatos que se prestan a este juego sin rechistar son cómplices de un sistema que no funciona, y mandan el mensaje a los trabajadores de que lo que ellos quieren es seguir acumulando subvenciones en sus cuentas bancaras, liberados sindicales que no dedican su tiempo al trabajo sindical y, en definitiva, colocar a sus organizaciones por encima de las necesidades de los trabajadores. 

El SIP no va a perder de vista su principal objetivo, que es transformar una simulación de democracia sindical en un sistema de verdaderas garantías para los empleados públicos y para todos los trabajadores. No vamos a colocar por encima de eso ningún otro objetivo. Y lo negociaremos con aquellos sindicatos que existen en Extremadura y que compartan en todo o en parte este objetivo. Lo demás, son solo herramientas y elementos secundarios para llegar a ese fin. 
 

         


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