Los tiempos y la sociedad cambian, pero las inercias institucionales, que sirven eficazmente a las entidades situadas en la parte alta de la jerarquía, se atrincheran.
Las generaciones de nuevos opositores se resisten a memorizar contenidos absurdos que nada tienen que ver con lo que se aplicará en sus trabajos, desciende el nivel educativo general de la población, se relajan las exigencias decimonónicas para acceder al empleo público, pero las Administraciones Públicas y los sindicatos del siglo XX no saben salir del modelo de oposiciones que ha demostrado ya ampliamente su ineficacia.
Todos estos elementos, y otras cuestiones que alargarían en exceso esta noticia, están llevando a unas tasas de aprobados en los procesos selectivos que son insostenibles. Esas tasas bloquean la consolidación de empleo estable en los porcentajes que exige la UE, paralizan y ralentizan la atención a los usuarios de servicios públicos esenciales, frustran a opositores y responsables de los centros de trabajo, cronifican las bolsas de trabajo (ajenas a la transparencia de los procesos selectivos) como forma estructural de acceso a la Función Pública cuando deberían ser estrictamente excepcionales y, en fin, alertan sobre la ineficacia general del sistema.
El SIP viene advirtiendo hace años de todo esto. De hecho, somos el único sindicato de Extremadura que rechaza integralmente el actual modelo, en el que no existen temarios oficiales, lo que incrementa las posibilidades de corrupción y arbitrariedad en los tribunales, además de fomentar el negocio de los academias sindicales y privadas, que la mayoría de opositores evalúan negativamente.
Es evidente que a los sindicatos mayoritarios y nacionales les conviene este sistema, pues extraen de él grandes beneficios (nunca declarados con transparencia). De hecho, un alto porcentaje de sus afiliados lo son porque se sienten presos de las academias en que se supone que les preparan para las oposiciones, aunque la mayoría reconozcan de la escasa utilidad que tienen en último término.
El primer paso para que los procesos selectivos sean más justos, igualitarios, transparentes e ilusionantes para los opositores, lo que derivaría en más y mejor estudio y, por tanto, en mayores tasas de aprobados, es la publicación de temarios oficiales. La Escuela de Administración Pública es el organismo idóneo para encargarse de ello. Puede hacerlo iniciando la publicación de una bibliografía con un número manejable de volúmenes en los que se garantizara que están las respuestas a las preguntas de los exámenes y, poco a poco, debería publicar temarios oficiales propios y completos.
Claro que eso acabaría con el negocio de las academias sindicales y privadas, y eso sería una buena noticia para todos.
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