El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa publica periódicamente la revista de investigación Información Comercial Española (ICE), donde se publicó el pasado mes de marzo el artículo El déficit de la vivienda de emancipación: cuantificación y caracterización de la demanda joven de vivienda (2014-2024), de los técnicos comerciales y economistas del Estado Diego Cagigas Castro e Iker Beraza Pérez.
Las dos conclusiones más preocupantes del estudio son: la tasa de emancipación (jóvenes que pueden vivir independientemente de sus padres) ha bajado al 31%, el mínimo histórico; y tener trabajo ya no garantiza poder convertir los ingresos en capacidad de emancipación.
Estos dos datos demuestran a las claras el engaño parcial que suponen los datos macroeconómicos, que parecen querer decirnos que en España hay más riqueza que nunca y más empleo que nunca. Datos que aisladamente pueden ser ciertos, pero que, si no se contextualizan, no ayudan a describir la difícil realidad que viven en España decenas de miles de familias.
Nada menos que 436.000 trabajadores se encuentran atrapados en empleos que no les permiten emanciparse. Los jóvenes entre 16 y 34 años, que son en España nada menos que diez millones (la quinta parte de la población) podían emanciparse al 45% en 2008, casi 11 puntos más que ahora. Algo tiene que ver la precariedad en el empleo, pues no se trata tanto de tener un trabajo sino de que ese trabajo sea de calidad: solo el 54% de los jóvenes tiene un trabajo fijo a tiempo completo, por el 67% que lo tenía en 2014.
De hecho, mientras que en 2016 el 43% de los jóvenes emancipados vivían en una vivienda en propiedad hipotecada, hoy ese porcentaje solo alcanza el 27%. En la actualidad, es casi imposible conseguir una financiación del 100% de la hipoteca, y la entrada que los bancos exigen supone muchos años de salario completo, lo que imposibilita salir de la casa familiar hasta muy entrada la edad adulta, cercenando las posibilidades de construir un proyecto vital a medio y largo plazo.
El estudio cuantifica exactamente en 6.147 los jóvenes extremeños que se encuentran en esta situación, casi el doble, por ejemplo, que en Aragón, a pesar de que esta región tiene casi un 30% más de habitantes que Extremadura. En nuestra región la única posibilidad de lograr ese empleo estable a tiempo completo es la función pública donde, hasta los recientes procesos de estabilización, se habían mantenido niveles de precariedad y temporalidad entre el 20% y el 30%.
El trabajo de investigación de ICE apunta a las decisiones de las instituciones públicas y financieras como responsables de esta situación.
Para leer el informe completo: Vista de El déficit de vivienda de emancipación: cuantificación y caracterización de la demanda joven de vivienda (2014-2024)
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