Radiografía de un acuerdo de Gobierno: Parte IX 


El décimo punto del acuerdo de Gobierno que firmaron PP y Vox para dar carta de naturaleza a esta legislatura versa sobre un punto crucial en la relación entre política y administración pública: el llamado «gasto improductivo»

Fijémonos, en primer lugar, en la palabra: «improductivo». Es decir, que no produce. Es lo que se llama un «acto fallido»: no sabemos si querían decir eso, pero al decirlo queda claro cómo piensan. ¿Qué produce un enfermero, o una cuidadora, o el responsable del archivo de un museo? Ellos piensan en clave de empresa privada, sin comprender que en la Administración Pública casi todo el gasto es «improductivo». Ya hemos explicado en otras publicaciones que pretenden privatizar al máximo la Administración, y en este resbalón dialéctico queda más que claro. 

Al invocar la necesidad de una auditoría anual (una buena idea que dudamos que se lleve a cabo), utilizan dos sinónimos de «improductivo»: «innecesario o carente de justificación». ¿Innecesario para quién? Porque para nosotros es innecesario que la presidenta sea la quinta mejor pagada de España, pero, ¿para ellos? ¿Carente de justificación? Depende, por supuesto, de lo que se pretenda priorizar, es decir, de lo ideológico. 

Que se reduzcan las subvenciones a sindicatos nos parece bien, no en vano el SIP es el único de Extremadura que no se presenta a ellas, pero las subvenciones a las organizaciones empresariales no se deberían reducir a la mitad sino al 100%, si es que ellos creen de verdad en el liberalismo que pregonan. 

Es curioso que exijan en el acuerdo que el acceso a las subvenciones públicas requiera «acreditación de la utilidad efectiva» con anterioridad, como si las leyes no contemplaran y desarrollaran eso ya. Es uno de esos aspectos que esconde el vacío más absoluto bajo la propaganda

Lo que ha pasado con el terremoto de Venezuela ha dejado al desnudo el último de los puntos de este apartado, que contemplaba la «reducción al mínimo legal de las subvenciones a cooperación internacional». Los dirigentes extremeños han dejado a nuestro pueblo como insolidario, cuando en absoluto se caracteriza por ello. Es uno de esos ridículos espantosos que quedan al descubierto pocos meses después de firmar un papel, pues en un papel es sencillo reflejar casi cualquier cosa, pero mucho más difícil es llevarlo a la práctica

Propaganda, ideología disfrazada de eficiencia, inercia hacia una Administración privatizada y ruptura de los consensos nacionales e internacionales. Eso trae la reducción del «gasto improductivo». El improductivo para ellos; el que les produce, como los salarios políticos, no deja de crecer. 


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